Sep 02

“Y ansí el no haber dinero, oro ni plata, en España, es por averlo, y el no ser rica es por serlo: haziendo dos contradictorias verdaderas en nuestra España, y en un mismo subjecto. Y el no aver tomado suelo procede de que la riqueza ha andado y anda en el ayre, en papeles y contractos, censos y letras de cambio, en la moneda, en la plata y en el oro: y no en bienes que fructifican y atrahen a sí como más dignos las riquezas de afuera, sustentando las de adentro.” — Martín González de Cellorigo, Memorial de la política necesaria y útil restauración de España y estados de ella, y desempeño universal de estos reinos (Valladolid, 1600), fol. 29r.

OVNIS EN LA HISTORIA DEL ARTE V
Estatuilla de terracota conocida como dogū (偶 «figura de loza») del período Jōmon final (1000–300 a.C.). Museo Nacional de Tokio, Japón.

OVNIS EN LA HISTORIA DEL ARTE V

Estatuilla de terracota conocida como dogū (偶 «figura de loza») del período Jōmon final (1000–300 a.C.). Museo Nacional de Tokio, Japón.

Sep 01

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Si la Nación es pobre, vivan pobremente el rey y sus ministros

Hay en la actualidad, mi querido Alfonso, en nuestra España una cuestión temerosísima: la cuestión de Hacienda. Espanta considerar el déficit de la española; no bastan a cubrirlo las fuerzas productoras del país; la bancarrota es inminente… Yo no sé, hermano mío, si puede salvarse España de esa catástrofe; pero, si es posible, sólo su rey legítimo la puede salvar. Una inquebrantable voluntad obra maravillas. Si el país está pobre, vivan pobremente hasta los ministros, hasta el mismo rey, que debe acordarse de don Enrique el Doliente. Si el rey es el primero en dar el gran ejemplo, todo será llano; suprimir ministerios, y reducir provincias, y disminuir empleos, y moralizar la administración, al propio tiempo que se fomente la agricultura, proteja la industria y aliente al comercio. Salvar la Hacienda y el crédito de España es empresa titánica, a que todos deben contribuir, gobiernos y pueblos. Menester es que, mientras se hagan milagros de economía, seamos todos muy españoles, estimando en mucho las cosas del país, apeteciendo sólo las útiles del extranjero… En una nación hoy poderosísima, languideció en tiempos pasados la industria, su principal fuente de riqueza, y estaba la Hacienda mal parada y el reino pobre. Del Alcázar Real salió y derramose por los pueblos una moda: la de vestir sólo las telas del país. Con esto la industria, reanimada, dio origen dichoso a la salvación de la Hacienda y a la prosperidad del reino.

Carta manifiesto dirigida en 1869 por el pretendiente carlista al trono de España, Carlos VII (1848-1909), a su hermano don Alfonso de Borbón y Austria-Este (1849-1936), que en 1931 se convirtió en su sucesor con el nombre de Alfonso Carlos I.

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Aug 31

“El Derecho Mercantil debe preconizar severidad inflexible en la vigilancia por la diafanidad de los negocios y para salvaguarda de la confianza y de la buena fe de los ciudadanos honestos (…). En estos nuestros días, que son los de moral fácil, de arribismos desenfrenados, de empresas turbias, de negocios tentadores, con sólo la mira del lucro sin entrañas, bajo el espejuelo de cifras por cientos de millones, palacios grandiosos, lujosas oficinas y Consejos de Administración formados por personajes decorativos, la Ley y el Derecho han de crear los cauces por los que discurran la honradez y la moderación en los tratos y negocios (…)” —

Diego María Crehuet del Amo (1873-1956), notario, magistrado, Presidente de la Audiencia Territorial de Cáceres (1925), Fiscal General del Tribunal Supremo (1925-1927), Presidente de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo (1927-1931), etc.

Aug 30

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Aug 18

Colección de escudos heráldicos:
· Rocha, de la: Cuartelado. 1º y 4º: de plata, un león rampante de gules contornado; 2º y 3º: de oro, tres palos de gules.
· Fernández de la Peña: De azur, un muro de plata, sobre unas peñas; en jefe, tres estrellas de oro.
· Figueroa: De oro, cinco hojas de higuera de sinople puestas en aspa.
· Argüello: De azur, una encina en su color, y dos cabras de plata, empinadas al tronco.
· San Miguel: ¿?
· Chumacero: De gules, dos brazos armados de plata, movientes del flanco siniestro, sosteniendo en sus manos una maza de guerra del mismo metal.
· Guzmán: Escudo cuartelado en sotuer. 1º y 4º: en azur, una caldera de oro, jaquelada de gules, con siete cabezas de sierpe en cada asa; 2º y 3º: en campo de plata, cinco armiños de sable puestos en aspa. Bordura de jaqueles de plata con leones de gules; y de gules con torres de oro, aclaradas de azur.
· Carvajal: En campo de oro, banda de sable. Bordura de plata cargada con ramas de roble englandadas de oro.
- Archivo de la familia Rocha-Figueroa y Argüello-Carvajal, fondo de Antonio Rodríguez-Moñino, Biblioteca Pública de Cáceres, 2/23652.

Colección de escudos heráldicos:

· Rocha, de la: Cuartelado. 1º y 4º: de plata, un león rampante de gules contornado; 2º y 3º: de oro, tres palos de gules.

· Fernández de la Peña: De azur, un muro de plata, sobre unas peñas; en jefe, tres estrellas de oro.

· Figueroa: De oro, cinco hojas de higuera de sinople puestas en aspa.

· Argüello: De azur, una encina en su color, y dos cabras de plata, empinadas al tronco.

· San Miguel: ¿?

· Chumacero: De gules, dos brazos armados de plata, movientes del flanco siniestro, sosteniendo en sus manos una maza de guerra del mismo metal.

· Guzmán: Escudo cuartelado en sotuer. 1º y 4º: en azur, una caldera de oro, jaquelada de gules, con siete cabezas de sierpe en cada asa; 2º y 3º: en campo de plata, cinco armiños de sable puestos en aspa. Bordura de jaqueles de plata con leones de gules; y de gules con torres de oro, aclaradas de azur.

· Carvajal: En campo de oro, banda de sable. Bordura de plata cargada con ramas de roble englandadas de oro.

- Archivo de la familia Rocha-Figueroa y Argüello-Carvajal, fondo de Antonio Rodríguez-Moñino, Biblioteca Pública de Cáceres, 2/23652.

Los amos del mundo

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del ordenador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro. Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo. Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden. 

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, y meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados. Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, oh prodigio, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recae directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia, con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros y a veces con su puesto de trabajo Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.


Artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en El Semanal XL, nº 577, el 15 de noviembre de 1998.

“Pocos pueblos de tan pequeña categoría por su vecindario, posición local y otras circunstancias particulares, desventajosas algunas, han tenido los medios y elementos de Cáceres para poder engrandecerse y llegar a un grado de civilización y de cultura, que pudiera competir con ciudades más ricas y populosas.” — José González Zorrilla (el Zahorí), Boletín de la Agencia de Cáceres nº 5, miércoles 17 de julio de 1844, p. 2.

(Source: ayto-caceres.es)