El Derecho Mercantil debe preconizar severidad inflexible en la vigilancia por la diafanidad de los negocios y para salvaguarda de la confianza y de la buena fe de los ciudadanos honestos (…). En estos nuestros días, que son los de moral fácil, de arribismos desenfrenados, de empresas turbias, de negocios tentadores, con sólo la mira del lucro sin entrañas, bajo el espejuelo de cifras por cientos de millones, palacios grandiosos, lujosas oficinas y Consejos de Administración formados por personajes decorativos, la Ley y el Derecho han de crear los cauces por los que discurran la honradez y la moderación en los tratos y negocios (…)

Diego María Crehuet del Amo (1873-1956), notario, magistrado, Presidente de la Audiencia Territorial de Cáceres (1925), Fiscal General del Tribunal Supremo (1925-1927), Presidente de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo (1927-1931), etc.