Inscripción en el castillo de Trevejo (Cáceres).

Letra gótica de difícil lectura, complicada además por la erosión de la piedra; aún así he podido deducir la siguiente transcripción:

Esta obra mandó f[a]ser el noble cauall[ero] / frei Ioannis A. Pineiro, com[e]ndador en esta enc[o]m[ienda]. / Pedroo Martín me fizo. Año MD et IV. Ave María.

Los habitantes de la tierra se dividen en dos:
los que tienen cerebro pero no religión,
y los que tienen religión pero no cerebro.
Abul-Ala al-Maari (973-1058), poeta y librepensador árabe.
Curioso escudo de granito en el nº 21 de la calle Parras (Cáceres). Apareció a la vista hace ya algunos años, y siempre que lo veo he dudado si se trata de un blasón antiguo o de una falsificación muy lograda. De todas maneras, me resulta imposible identificar sus armas con las de algunos de los linajes más representativos de la ciudad. Escudo partido: 1º, tres escobas bien ordenadas (acaso simplificación de Escobar); 2º, ¿un caballo?. Pedro Cordero Alvarado sostiene que, efectivamente, las armas del primer cuartel son del linaje Escobar: campo de oro, tres escobas de sinople, dos y una, atadas con una cinta de gules. Por su parte, considera que la figura corresponde a un león rampante, que identifica con el apellido Álvarez.
Fuente: Pedro Cordero Alvarado, Cáceres en sus escudos y monumentos, Madrid, García-Plata, 1991, p. 124.

Curioso escudo de granito en el nº 21 de la calle Parras (Cáceres). Apareció a la vista hace ya algunos años, y siempre que lo veo he dudado si se trata de un blasón antiguo o de una falsificación muy lograda. De todas maneras, me resulta imposible identificar sus armas con las de algunos de los linajes más representativos de la ciudad. Escudo partido: 1º, tres escobas bien ordenadas (acaso simplificación de Escobar); 2º, ¿un caballo?. Pedro Cordero Alvarado sostiene que, efectivamente, las armas del primer cuartel son del linaje Escobar: campo de oro, tres escobas de sinople, dos y una, atadas con una cinta de gules. Por su parte, considera que la figura corresponde a un león rampante, que identifica con el apellido Álvarez.

Fuente: Pedro Cordero Alvarado, Cáceres en sus escudos y monumentos, Madrid, García-Plata, 1991, p. 124.

¡Vuestro rey es pariente muy próximo de su esposa! Tal vez se omitió pedir dispensa. Por tal motivo se podría descasar a todos los príncipes de Europa; son primos por los cuatro costados, y no hay más que ver los productos de tales uniones para darse cuenta: éste cojea, éste es sordo y aquel otro es impotente. Si de vez en cuando no se colara entre ellos el fruto de algún pecado o de un casamiento morganático, pronto se les vería extinguirse de escrófula y de debilidad.
Maurice Druon, La reina estrangulada, Barcelona, Ediciones B, 2009, p. 163.
OVNIS EN LA HISTORIA DEL ARTE II
La Anunciación con San Emilio, de Carlo Crivelli (c. 1435 - c. 1495). National Gallery, Londres. Un disco ovalado en el cielo lanza un rayo de luz dirigido a la cabeza de la Virgen. ¿Una abducción?

OVNIS EN LA HISTORIA DEL ARTE II

La Anunciación con San Emilio, de Carlo Crivelli (c. 1435 - c. 1495). National Gallery, Londres. Un disco ovalado en el cielo lanza un rayo de luz dirigido a la cabeza de la Virgen. ¿Una abducción?

OVNIS EN LA HISTORIA DEL ARTE I
Políptico de la Virgen de las Nieves, de Masolino da Panicale (1383-1440). Pintado en 1428 para la iglesia de Santa Maria Maggiore (Roma); en la actualidad, esta tabla en concreto, se encuentra en el Museo de Capodimonte (Nápoles). Representa al papa Liberio (352-356) construyendo la basílica dedicada a Santa María en el lugar que le había indicado la Virgen mediante un sueño. Jesús y María se encuentran sobre una extraña nube lenticular, que parece una nave nodriza, rodeada de otros platillos volantes más pequeños.

OVNIS EN LA HISTORIA DEL ARTE I

Políptico de la Virgen de las Nieves, de Masolino da Panicale (1383-1440). Pintado en 1428 para la iglesia de Santa Maria Maggiore (Roma); en la actualidad, esta tabla en concreto, se encuentra en el Museo de Capodimonte (Nápoles). Representa al papa Liberio (352-356) construyendo la basílica dedicada a Santa María en el lugar que le había indicado la Virgen mediante un sueño. Jesús y María se encuentran sobre una extraña nube lenticular, que parece una nave nodriza, rodeada de otros platillos volantes más pequeños.

Una tempestad como para echar tripas y alma. Creí que llegaba mi última hora, hasta el punto de que decidí confesar mis pecados a Dios. Por fortuna, eran tantos, que al tiempo de decir la mitad ya llegábamos a puerto. Guardo suficientes para el regreso.
Maurice Druon, El rey de hierro, Barcelona, Ediciones B, 2009, p. 16.

VUELVE EL FEUDALISMO